Por la rutina de mi trabajo, me estoy obligada a toparme todos los días con cada cosa y cada caso, hace unos días, con uno, que la verdad, lejos de causarme satisfacción porque podría servirme para sacarme del apuro de no tener una nota principal para redactar, me causó mucha lastima y porque no decir, indignación. Se trataba de una mujer que estaba siendo denunciada por sus vecinos por agredir constantemente a su hijo de cuatro años. El pequeño mostraba marcas en diversas partes de su cuerpo producidas con una correa.
La verdad no recuerdo que mis padres me hayan castigado con alguna muestra de violencia como esa o algo que se le parezca. En mi vida he recibido cientos de llamadas de intención, miles de reñidas, la última hace unos días je, llegué a mi casa muy molesta por un improperio que había tenido en la calle, mi abuela (madre de mi madre) estaba en la sala, y yo estaba tan molesta que sólo dije: buenas noche a todos y entré muy rápido al cuarto. Digo la verdad y juro, que no noté que la abuela había extendido los brazos para saludarme, ese detalle, pequeño detalle que yo ignoré, por mi mal estado de ánimo y con una carota, insisto, sin darme cuenta, fue más que suficiente para que mi madre al día siguiente ponga una cara peor, y me diga mis 20 años de vida artística. Obviamente discutimos pero en fin.
Tampoco puedo negar que nunca me amenazaron con tomar una correa para corregir alguna falta o que hayas utilizado alguna modalidad parecida para reprenderme. La ultima hace tres años más o menos, mi madre me estampó una cachetada porque me mostré rebelde ante un problema familiar. En todo caso corrigieron mi rebeldía. Casos como estos fueron muy pocos y otros que yo recuerde no fueron nada del otro mundo y más creo como parte del show. Pero eso si, no hubo ni hay huellas que yo recuerde con dolor, o alguna experiencia traumatizante que haga en mí a una persona violenta que no pueda corregir a un futuro hijo con palabras. No debemos olvidar que los niños cuando crecen dan lo que recibieron, ellos se forman así, por tanto, es no sólo inhumano agredir a alguien que esta en desventaja por tener menos años que tú y que posiblemente actuó llevado por la inocencia que muchos ya quisiéramos conservar, sino que ello hace que se forme una cadena muchas veces con apariencia indisoluble pero no difícil de acabar. Un hombre que cría a un hijo bien, formará a un hombre de bien!
