“No hay peor pérdida intangible para un ser humano que su sensibilidad”
2:30 p.m. me dirigía al cajero a retirar dinero, no había almorzado y quería comprar algo para comer. Estacionaba mi moto cuando escucho a la justas mi celular. Era mi hermano: “Lupe, dicen que hay un incendio por la calle Putumayo, ande ve”. No terminaba de estacionar y nuevamente arrancaba, me dirijo al diario donde trabajo. No manejo muy rápido porque aún tengo miedo a las pistas pero en ese momento lo hice menos lento de lo normal.
Llego, Daniel mi compañero redactaba.
-Hay un incendio, saca la moto apúrate-
- Tranquilidad!, ya has preguntado bien-
-Eso hago (mientras marco al 105) amigo, hola, ¿tienen reporte de algún incendio en la calle Putumayo?-
-positivo, cuadra 24 de la Putumayo-
-gracias-
-apúrate, saca la moto-
-tranquilaa!, deja cerrar todo-
Va a buscar la moto, estamos saliendo del diario y escuchamos la sirena de los bomberos pasar por la calle de nuestra empresa, en ese momento Daniel por instinto toma conciencia que la situación no es tan simple. Acelera el vehiculo como nunca, no deja de tocar el claxon para evitar chocarnos. Mientras más nos acercábamos podíamos ver como se extendía el humo, muchos curiosos toman nuestra dirección, ya más cerca, el humo era más denso y negro.
-asu!- (yo)
-ala mierda! (él)-
Llegamos a una zona donde ya ni con credencial de prensa nos iban a permitir un metro más. Cientos de personas se habían apoderado de toda la zona y corrían de un sitio para otro, manejar por ahí implica un atropello seguro.
Bajamos de la moto, empezamos a correr, él más que yo. Horas después tenía programado ir a cubrir una presentación de un libro y estaba acorde al evento. Mis zapatos no me permitían ser más rápida.
Ya Daniel se había desaparecido entre la gente. Yo me detengo a ver las escenas a mi alrededor, gente corriendo, gente llorando, niños buscando acercarse al fuego.
Me aproximo a un muchacho de cejas bien depiladas y pelo escandaloso, ¿Cómo se llama esta zona?.
- El olvido señorita, aquí no hay agua, aquí no hay luz, parece que no tuviéramos alcalde- responde irónicamente una señora.
- El milagro amiga, responde inmediatamente mi consultado. Carga entre sus brazos un perrito vestido con una falda-
Intento preguntarle más datos, me contesta que no conoce bien el lugar
Me dirijo hacia otra zona, acercándome más al fuego, los vecinos comentan que estalló un balón de gas cuando dos hermanitos preparaban el almuerzo, los gritos de desesperación de haber perdido todo son más reiterativos pero los que piden que jalen la manguera o la conecte al carro de bomberos también. Sin querer la gente te contagia el miedo. No por perder algo, no porque te vaya a suceder algo. Sino porque eres una simple observadora y penosamente no puedes hacer nada.
En esos instantes las emociones son misceláneas, muchos lloran, pero hay algunos que no pueden dejar de gritar indignados: atrápenlo, atrápenlo!. Alguien sin el mínimo sentido común quiere robar lo poco que algunas personas pueden rescatar entre las llamas.
Esas cosas, indignan y te resultan incomprensibles. Sin embargo también hay cosas que te hacen sentir orgullosa de la raza humana. El carro de la empresa de agua tarda más de lo normal, y la única cisterna de bomberos trata, con sus pocos miembros apaciguar el fuego que los más de 30 grados hacen que se expanda con más fuerza. La gente, muchos ni siquiera vecinos, han traído baldes, se meten al fango, sacan agua de sus casas, quizá la poca que tienen, forman una fila grande para ayudar a levantar la manguera, necesitan extenderla para que el agua cobre fuerza, despliegan a los niños y piden calma.
Pasan los minutos, y el fuego va avanzando, va arrasando en forma de L. Como si tuviera vida, veo que se mueve por los techos de material rústico, hablan de 30 casas, otros de 40, y los cercanos a estas lloran por el descontrol de las flamas.
3:25 de la tarde, sólo se puede ver un denso humo que nos asfixia a todos. Cerca de 50 familias afectadas. El infierno se ha acabado. Pero el dolor te queda. Es un escenario muy penoso. Yo sólo se que tengo que volver al diario, que tengo que escribir algo bien hecho, algo para informar lo que pasó, pero también para evitar que vuelva a suceder.
Algunas fotos son muy pesadas, pero les dejo algunas para que tenga udea de como fue ese dia.
<



