Que Juaneco le enseñe a enamorar

Luego que Alianza –con mi George pero sin que él juegue-, ganara a CNI, y de terminar de apoyar a mis compañeros con el envío de la información a Lima, me fui a la casa de Mel, mientras conversábamos y le contaba todo lo ocurrido en el estadio, se me ocurrió llamar a Kady.

-Amiga, ¿Qué haciendo?-
-Estoy en el complejo, acá están todos los chicos, vengan-
-mmmmmm, no se déjame ver-

Consulto a Mel, ella acepta, solo un rato nomás, para distraernos, además estará Juaneco me dice. Reconozco que no me gusta mucho ese tipo de baile sociales, pero cuando se que hay un grupo de gente donde voy a estar cómoda –o aparentemente cómoda-, casi siempre accedo, aunque después siempre termine arrepentida.

-mmm ya puess-
-ya chévere, yo las espero en la entrada-

Tomamos un mototaxi, porque estos días no se me ocurre manejar moto, uno por los carnavales y dos porque a veces unos aires de desconfianzas se apoderan de mi que no se si sería capaz de cruzar siquiera la pista caminando.

Estamos a pocos metros del lugar y suacatelas, un par de globos en nuestras espaldas. Como saben yo me declaro anticarnaval y es más, si de mi dependiera no saldría de mi casa total de no ser agredida de esa forma y lo que es peor, como nunca se me sale la grosería, por eso no voy a reproducir lo que dije esa noche je!.

Mientras hacíamos cola en la boletería y le arreglaba el cabello a Mel porque la pobre terminó peor que pollito en lluvia, un chico nos pregunta:

-¿está es la cola para las entradas?- (de 28 años aproximadamente; pelo ensortijado y algo largo, moda tipo David Bisbal versión café, o en su defecto Gastón Acurio pero con algunos –varios- kilos menos y con un modo de vestir casual bastante acertado, bueno, por lo menos para mi gusto)
-Si- .contestamos la dos
-Lo que pasa que soy de Lima, estoy de paso y se que se va a presentar Juaneco y yo mato por conocer Juaneco, es más le dije a un amigo que no me iré de Iquitos sino conozco a Juaneco y me tomo una foto con él-

Mel le mira algo extrañada y yo solo sonrió porque mi mami me enseñó hacer siempre amable.
-Si aquí va estar, nosotras también queremos verlo, ¿total? está de moda ¿no?-
-si pues, solo que en Lima, en las discos solo se escucha al otro grupo y yo quiero ver al original-
-Bueno aquí lo veras-
- yo soy fulanito de tal y tú?-
-Yo soy Lupe y ella es Mel-
-Y han venido solas?-
-No, unos amigos están adentro-
-ahh miraa, yo he venido con mi amigo, está metiendo su moto, fácil nos encontramos adentro y te saco a bailar, ¿no hay problema?-
-Creo que no- (total, uno mas de los foráneos que quiere ser amigable)
-ya chévere, ¿por donde van estar?-
-no lo se, pero el lugar no es grande, así que no creo que tengas problema de ubicarnos-
-Y si me das tu número?, así te ubico más fácil no?-

Dudo pero pienso que no habría problemas después de todo se iría dentro de poco, el con su celular en la mano y yo que para estos días a veces me extraño de lo que puedo llegar hacer, le doy mi número.

- ya chévere, te llamo entonces-
- ya listo-

Nos despedimos, me acerco a Mel que me miraba extrañada y con una sonrisa cachosa, la misma que pone hace más o menos un mes cada vez que tengo un freeback con algún chico, ese gesto que para ambas significa sus ganas de emparejarme aunque sea a la fuerza. Yo la miro y solo me río.

-Ay no por favor, olvídalo-
-pero yo los vi muy animados-
-pues viste mal, solo fue amable -
-podría ser, a mi me gusta su corte ja-
- a mi no-
-pero le diste tu número-
-y? pero ahí quedó y ya párala, mejor busquemos a la vedette -

Kady que estaba muy cerca de la puerta aunque mezclada entre la gente, nos lleva hasta la rueda de los chicos, y si, ahí estaban toda la rueda de reporteros locales, saludamos a todos luego hago una mini rueda con mis amigas para conversar. Mientras le cuento lo que nos pasó en la fila. kady hace un alto, para comentar con Mel y preguntarme si no me comprado alguna cosa rara para atraer desconocidos -y extraños a la vez-. Ya van dos, dice kady (sumando al representante que horas antes conocí.

Rato después mi amigos ya estaban pasaditos de copas pero seguían tomando y también jugaban con la cerveza, la lluvia caía y fuerte, Juaneco no salía, mis amigas bailaban, yo parada a un costado escudándome de que no me caiga un chorro de cerveza, estaba sin moto y sin súper héroes a quien invocar.

De repente suena una de esas cumbias, himnos de los despechados, y aparece el súper Gastón –el chico de la fila-, me dice para bailar, y pienso que en esas condiciones hasta al baile de las tijeras sería capaz de entrarle.

Nos metemos un poco más entre la gente, empezamos a bailar, y rato después me percató que mis amigas estaban a un costado de nosotras. Las saludo con la mano y el comenta:

-¡Tus guardianas!-
-jaa, nos gusta estar juntas-

Me sirve un vaso de cerveza y le digo que no, se extraña e insiste y yo insisto también con mi negativa. Nuevamente intenta con una frase fuera de foco.

-No quieres un vino?-
-no gracias-
-ron?-
-no, así esta bien-
¿UN REFRESCO?
-ja, NO así esta bien-
-¿entonces que quieres?-
- nada (irme a mi casa), así esta bien-

Mira a su amigo, hace unos gestos con una cara de “no toma cerveza, no tienes une éxtasis por ahí”, el amigo se ríe, el me mira, y yo quiero que termine la canción.

Al rato le digo que estoy cansada que me voy a mi grupo, que luego nos vemos y me alejo mientras ruego que se lo trague la tierra. Pienso que es un pobre tonto, que por los gestos que hizo me toma por una niña-aburrida “que no toma cerveza”, pero que no entiende que en ese momento no quería, que mejor le hubiera hablado a las que estaban tres metros detrás de mi si quería “pasarla mejor” y que espero no verlo.

Regreso con mis amigos, que para ese momento jugaban a la ronda ronda versión street fighter con chorros de cerveza como efectos especiales, ahora a quien quiero que trague la tierra sea a mi y me teletrasporte a mi cuarto, a mi cama, con mi cobija, y mi libro de Pablo Simoneti que estoy leyendo.

Mientras buscaba resguardarme de la lluvia –que caía más fuerte- y trataba de “pasarla bien” total de no aguarle la fiesta a mis amigas, que aunque no estaban del todo contenta por lo menos, a diferencia de mi, saben/supieron acoplarse a la situación, aparece nuevamente Gastón totalmente empapado y con los rulos chorreando.

-hola, me metí a la lluvia-
-si ya lo noté-
-Es que allá no llueve así de fuerte-
-no, es verdad-

Siempre le respondo con una sonrisa mientras en el fondo pienso porque no se arma un diluvio pero para el solito y se lo lleva lejos de mi.

-Me esperas un toque, me voy al baño-
-ya chévere, no te pierdas-
-no, regreso al toque (no, que bah, ya quisiera perderme de ti pero no puedo)-

Regreso del baño totalmente decidida y afortunadamente Gastón no estaba
L: Sory, ya no aguanto, me voy, si quieren se quedan, pero yo me voy-
M: Nosotras también queremos irnos.
L: veámonos entonces, pero por detrás de la gente, sin que Gastón se de cuenta que me voy-
M: uuuuu lo dejaste mal al pobre chico, ¿y si lo piensas?
L: No digas piedras-
M: hacen bonita pareja-
K: yo también creo-
L ¿ya no?-
K: y no esta mal…
L: ya basta, the end de la historia-

Estoy llegando a mi casa y siento vibrar a mi celular, veo que el número es de Lima y me imaginé que era él, pero mi mami me enseñó hacer siempre amable y le respondo

-hola?-
-donde estaaaaaaaaaaaaassss-
-quien habla?-
-yooo fulanito de tal-
-ahh! hola, ya llegando a mi casa-
-pucha, como me haces esto, ¿por donde es?, yo voy y nos vamos a tomar algo-
-No, olvídalo, estoy cansada, hablamos otro dia-
-pucha, pero por que?, donde estas? serio yo voy-
-no, nada que ver, vas a perder tu tiempo, ya no pienso salir por hoy-
-pero porque, es temprano-
-de verdad que no, fue un gusto serio, hablamos mañana te parece?, chau-

Horas después me di cuenta que hice mal al decirle “hablamos mañana”, porque a primera hora mi cel timbraba, nuevamente con su número.

-hola, como estás?-
-Nada, pensando si podemos salir más tarde a pasear-
-Sory pero tengo que trabajar-
-Pero hoy es domingo-
-pero yo trabajo, te dije que trabaja en un diario no?, y el diario sale todos los días-
-Y a que horas sales de trabajar-
-uuy a las nueve de la noche¡- (en verdad casi siempre a las seis)
-asu porque tan tarde, y siempre sales así?
-no, a veces más tarde, ja mentira, dependiendo de lo que se haga, a veces más temprano-
- tú crees que si sales temprano, me puedes timbrar para ver si salimos por ahí a comer o pasear-
-ya chévere, yo te llamo- (“yo te llamo”, entiéndase por: no me llames, yo lo voy hacer, “espera mi llamada”)-
-ya ok, chau, un beso-
-ya bye-

Como imaginarán no lo llamé, parece que él entendió el mensaje, o por lo menos por unos días porque me volvió a llamar ayer pero esta vez para tomar helados, y nuevamente le puse un pretexto a su invitación. En el fondo siento que es un buen chico, pero también siento que no debería insistir con una desconocida, o quizá si, pero no si esa desconocida soy yo. Quizá me esté precipitando al juzgarlo, pero hay ciertas torpezas de los hombres –como esas- que yo no tolero, siempre digo que la primera impresión es la más importante, sepámosla usar, aunque la verdad pienso que esa es una tarea titánica para los hombres.

Escribe un comentario